10º aniversario: emprendiendo en buena compañía

Maricel Díez

10º aniversario: emprendiendo en buena compañía

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Este post se tenía que haber escrito el 1 de marzo… que es cuando me di de alta como autónoma hace 10 años, pero quería hacer algo especial, así que requería algo más de tiempo. Ahora entenderéis el porqué.

Para mi marzo es un mes de cumpleaños. No, ni nací ni en marzo, ni tampoco soplé velas, pero para mi es un mes que me lleva a mis inicios como emprendedora autónoma, algo que me llena de orgullo y satisfacción (si se me permite usar una expresión tan monárquica).

Y es que ya han pasado 10 años desde ese marzo de 2012. Diez años desde que decidí lanzarme al vacío con lo mínimo: acompañada por mi pequeña web-portfolio y mis tarjetas originales, un mini estudio de mercado bajo el brazo (muchos se lanzan sin ni siquiera hacer eso)… y poco más. Casi sin darme cuenta empezaba con una pequeña cartera de clientes que me animaban a seguir avanzando e iba creciendo poco a poco.

Una de las primeras "tarjetas" presentación. El plano de metro con tarjetita-ticket.

Desde un principio pensé que quería estar rodeada de personas trabajando en la misma situación que yo, porque sería algo que me ayudaría a aprender, a abrirme más y tener más oportunidades de crecimiento y de negocio. Porque ser emprendedor ermitaño encerrado todo el día en casa es algo muy poco recomendable, tanto para los negocios como para la cabeza. Y para eso estaban los espacios de coworking, que por aquel entonces había muy, muy pocos.

Recuerdo el momento en el que estaba sopesando a qué espacio de Coworking apuntarme, allá por enero de 2012, así que asistí a una charla sobre el tema en Utopic_US -cuando este espacio era mucho más bohemio y hipster y estaba en el local de Concepción Jerónima- yo pregunté al ponente: “siendo nuevo en un espacio así ¿cómo hay que entrar/presentarse?” y él me contestó: “nadie te está esperando”. Puede sonar duro o borde, pero no lo era, era algo con bastante sentido: lo que quería decir, o por lo menos cómo yo lo interpreté, es que el que entra nuevo lleva la iniciativa, todo depende de uno mismo, cómo quieras entrar y presentarte. Y eso me dio que pensar.

Espacio Utopic_US Concepción Jerónima

Así que me decidí a apuntarme, aunque por temas  familiares complicados tuve que esperar un par de meses, a ese famoso marzo del que os estoy hablando. Así que me llené de valentía y dispuesta a romper mis barreras de timidez, me propuse romper el hielo con mi planito de metro y presentarme a “to quisqui” (disculpad la expresión, pero es que es lo que era, un reto de forzarme a hablar con todo el mundo). Lo duro era entrar, presentarse, dar ese primer paso. Lógicamente con todo el mundo no puede haber «feeling» y mucha gente estaba de pasada y no estaba mucho tiempo por ahí, pero enseguida me encontré con personas que hacían que sintieses que ese era tu lugar, tu espacio. Y me quedé sorprendida por cómo podía dejar a lado mi vergüenza y presentar lo que hacía de forma rápida y resumida (un logro en mi). Entre otras cosas porque había eventos cada poco tiempo, los speedmeetings, en los que te tenías 3 minutos para presentarte a ti misma y a tu proyecto a otra persona y viceversa; para  luego cambiar a otra persona y otra, y otra. Vamos, que acababas cansado de oírte repetir lo mismo. Digo oírte, porque la gente contaba cosas variadas, pero claro, lo tuyo ya te lo sabes de memoria.

Speedmeeting allá por marzo de 2012

Lo interesante de los speedmeetings no eran esas charlas rápidas, porque muchos iban a “hablar de su libro” y al final ni te escuchaban, aunque otros por supuesto que te oían y surgían contactos interesantes e incluso amistades… pero eso último no surgía en los speedmeetings, sino en las comidas que se hacían después, que parecía los anuncios de Fairy de Villa Arriba con mesas infinitas y esas sobremesas igual de infinitas. Ahí es cuando realmente se hacía comunidad y conocías mejor a las personas. A veces incluso podía surgir algún trabajo de colaboración , y lo que más me llevé fueron amistades.

Lo mejor de todo, era que conocías a personas con los mismos problemas de freelance: llorar porque toca pagar impuestos del trimestre, compartir anécdotas de clientes, de la sangría a final de mes pagando las cuotas de la seguridad social… eso une mucho a las personas. También nos ayudábamos y nos dábamos consejos. Yo sentía que estaba en mi salsa, porque no siempre das en el sitio y el momento indicado.

Vídeo con alguno de los eventos que se hacían en Utopic_US allá por 2012.

Los que más recuerdo con cariño eran esas comidas grupales que organizamos (independientes de los speedmeeting oficiales), que hoy estarían tan prohibidas por la puñetera COVID. Creo que soy la mayor “culpable” de proponer esas comidas junto a Ana, una de las ”chicas para todo”(en el buen sentido de la palabra) que trabajaban en Utopic_US. Cada uno traía comida para compartir, solían ser los viernes y aunque yo no era parte de la organización de Utopicus, me encantaba hacer lo que se suele llamar “comunidad”. Si venía alguna persona nueva a comer en el office y estaba sola y apartada yo siempre le animaba a presentarse, a contar su proyecto y que se sintiese parte del grupo. No todo el mundo lo hacía, pero es algo que yo siempre pensé que me hubiera gustado que me hiciesen a mí, porque sé lo complicado que es ser el nuevo.

Algunas de esas comidas grupales con gente 10.

Fue una época divertida, llegando a asistir allí mismo a clases de improvisación (bueno, juntaba muchas cosas: relajación, risoterapia, improvisación…). Me sentía muy apreciada en general, quizá porque hacía muchas tonterías, tal vez daba rienda a mi rama de “entertainer”, organizaba cosas muy locas que unían a la gente: como fotomatones improvisados en mi ordenador, o algunos viernes por la tarde llevar a los trabajadores de recepción, más aburridos que un acuario de almejas, un bollo para repartir entre todos y acabar la jornada más alegres. Pero también tuvo sus sombras, había otras personas que no me miraban con buenos ojos… eso también te hace pensar que por muy feliz y buenrollero que seas no vas caer bien a todo el mundo… ya sabéis lo que dicen: “no puedes gustar a todo el mundo: no eres una croqueta”.

Este coworker sí que gustó a todo el mundo

Pero nada es para siempre, mientras yo iba aprendiendo de ese ambiente de trabajo el proyecto Utopic_US mutó, y yo también evolucioné: amplié la cartera de clientes, en ocasiones tenía que trabajar desde sus propias oficinas y por eso no tenía tiempo de trabajar en ningún espacio de coworking, así que sólo iba de cuando en cuando a visitar a antiguos compañeros.

Y claro, los clientes necesitaban servicios más amplios… y hasta cierto punto fui añadiendo más habilidades y destrezas a la “caja de herramientas”. Si había comenzado con creatividad, diseño gráfico y web (y mi proyecto de artesanía friki), empecé a moverme por el mundo de las aplicaciones y diseño de usuario (UX).  El poder estar una temporada con una Startup como Criterian me hizo sentirme parte de un equipo empresarial, aprendí mucho con ellos y vivimos muchas cosas buenas y divertidas.

Tarta de tiramisú elaboración propia

Y una vez más fui creciendo poco a poco y ofreciendo cada vez más opciones, aprendiendo mucho más, pero esto acaba por hacer que entiendas que necesitas delegar y formar equipo. Así evolucioné de TiselDesign a Agencia de Ideas, para poder hacer frente a proyectos más grandes y poder contar con personas especialistas para poder llegar más lejos a su lado. Esto no lo inventé yo, lo inventaron los Beatles.

No, no son los Beatles, pero esta versión de Toto en directo es la caña.

Y bueno, llegó la pandemia, que ha puesto el mundo patas arriba y piensas ¿y ahora qué? Al principio aproveché el parón para sacar adelante proyectos personales para los que parecía que nunca tenía tiempo (buscandomitornillo). Después, por suerte y poco a poco, la cosa se fue reactivando. El poder trabajar en remoto es algo que ayuda, sobre todo para profesionales que se dedican a estas áreas que no requieren la presencialidad.

Y ahora, que aún estamos saliendo de esta, vuelven las sorpresas: aunque especializados en diseño gráfico y web WordPress, el año pasado hemos añadido otro servicio más a la cartera de Agencia de Ideas, abriéndonos al mundo de la edición de vídeo, algo que me fascina.

Así que espero que la cosa siga mejorando, como parece que lo está haciendo en los últimos tiempos. Me gustaría dar las gracias a los clientes, no sabéis lo gratificante que es poder ver crecer proyectos de personas tan trabajadoras y con tantas ilusiones. Y además creo que he tenido muchísima suerte con ellos porque en todo este tiempo puedo contar con los dedos de una mano aquellos con los que he podido tener algún tipo de conflicto o problema de comunicación.

Espero también poco a poco el volver a retomar contacto con esas personas a las que tanto cariño tengo, sobre todo de la época de Utopic_US, muchos de ellos más que amigos, prácticamente hermanos. Así que permitidme daros las gracias por ayudarnos a seguir con el sueño. Esperemos que por muchísimos años más.

¡Un honor  el haber podido coincidir con gente tan genial!

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