El mejor momento para emprender

Cualquier gurú nos dirá que el mejor momento para emprender es YA, sea el momento que sea. Lo que es cierto es que cada proyecto tiene unas características determinadas y requiere de unos tiempos específicos, en este post hablamos de porqué ahora es un buen momento para poner nuestra cabeza a pensar y estar preparados para el inicio del año (hablando en términos de emprendimiento).

Verano: el azote del emprendimiento

Llega el verano y junto al calor llega una época un poco extraña para el emprendedor y para el mundo de los negocios en general: todos los procesos comienzan a sufrir una ralentización debido a que todos tenemos la mente más centrada en las vacaciones que en el trabajo. Eso si no los detenemos completamente pensado en el parón estival. La normalidad llega en septiembre, como fecha clave para el calendario del emprendedor: realmente es nuestro año nuevo, todo empieza a reactivarse poco a poco (o con prisas, que hay que recuperar el tiempo perdido en las vacaciones). Aquí es donde solemos cometer un error: lo que teníamos suspendido en verano lo retomamos a principios de septiembre, pero entre las depresiones post-vacacionales y poco a poco coger el ritmo que teníamos antes de las vacaciones, es muy probable que nuestros proyectos sufran retrasos y acaben iniciándose a finales de ese mes o incluso metiéndonos ya en octubre.

“Es preferible ser el primero que ser el mejor”
Una de las Leyes de liderazgo… no te puedes dormir en los laureles cuando se trata de tu proyecto.

Sabemos que pasa porque conocemos muchos casos de emprendedores que nos vienen con este problema: han estado de vacaciones, llega el 1 de septiembre y las prisas les apremian (y ya sabéis que no son buenas consejeras). Quieren mejorar su web, o crear una nueva que sirva de escaparate de su proyecto, o crear su imagen corporativa… todo para antesdeayer. Porque tenian que haberse puesto a finales de junio, pero entre que en agosto cierran la empresa para tomarse unas merecidas vacaciones y que julio está antes de agosto y hace demasiado calor para ponerse con ello…  Hacer las cosas bien requieren un mínimo de tiempo y preparación, y cuando empezamos tarde y vamos con prisas, al final gastamos más dinero, nos frustramos más y el resultado no es tan bueno como queríamos.

¿La solución?

Arreglarlo es sencillo con un poco de organización y trabajo previo. Es preferible aprovechar los meses de junio-julio para pensar hacia dónde va nuestro proyecto, qué queremos hacer y cómo enfocar nuestro esfuerzo para conseguir los mejores resultados. Aunque sea un pequeño esfuerzo aún estamos en la dinámica del trabajo y es el mejor momento para hacer esos listados con mejoras, o con lo que nuestro proyecto necesita. En general, durante el verano los clientes suelen tomarse vacaciones, es la época de menor trabajo y precisamente por eso es el mejor momento para “hacer limpieza”.

Adecentar nuestra web (que es nuestro escaparate al mundo), preparar la imagen de un nuevo proyecto o crear una nueva campaña publicitaria es precisamente el tipo de cosas que podemos dejar zanjadas durante el verano, y aunque nos tomemos unas merecidas vacaciones, si tenemos todo preparado la vuelta al trabajo se puede convertir en la pista de lanzamiento de la empresa.

Además, usando ese “tiempo muerto” en el que la empresa esta en mínimos tendremos tiempo de reacción y podremos implementarlas para que así el día 1 de septiembre esté todo listo para el “año nuevo” y el lanzamiento de los proyectos nuevos y/o campaña de publicidad.

Si no sabes por dónde empezar y si te dará tiempo a tener todo listo para septiembre (por ejemplo, hacer tu web en un mes sí es posible, puedes leerlo en esta entrada) escríbenos a info@agenciadeideas.es que te asesoraremos sin compromiso.

Si estás leyendo esto en septiembre, seguramente llegues tarde, pero escríbenos igualmente, tenemos mucha experiencia en trabajos de esos “de antesdeayer”.

Sobre el Autor:

Filóloga de estudios, creativa de profesión, polifacética por naturaleza. Me encanta crear sin importar el formato: ideas, logotipos, merchandising artesanal, productos disparatados... el hacer realidad el sueño de otros creando objetos únicos. Adoro escribir, bailar de forma loca, pasar tiempo con los amigos, el rock, los hipopótamos, los monos y tirar cacahuetes a las personas que me gustan. ¡Ah, y el humor absurdo!

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